Este mes de octubre asociado a Halloween, celebración más comercial del día anterior al Día de todos los Santos, deseamos recordar tres películas de terror que se estrenaron en 1976 y causaron furor por distintos motivos: Carrie, Jack el destripador y La profecía.
Primero, hay que saber que une el cine con la literatura y lo valoradas que suelen ser algunas temáticas tocadas en ambas formas de expresión artística.
Desde el comienzo del cine, la literatura se convirtió en una fuente importante de inspiración para la creación de los textos para las películas y también como base narrativa. Así fue como escritores conocidos como Julio Verne, Charles Dickens, o los cuentos clásicos de los hermanos Grimm han aparecido en la pantalla grande desde el comienzo de esta tecnología, acercando la literatura de una manera distinta y probablemente a un público distinto. Así fue como escritores conocidos, como Julio Verne y Charles Dickens, y los cuentos clásicos de los hermanos Grimm llegaron a la pantalla grande desde los inicios de esta tecnología, acercando la literatura de una manera distinta y, probablemente, a un público diferente.
En la actualidad, continúan vigentes títulos y personajes como el monstruo de Frankenstein o Drácula. Sin embargo, en el mundo del cine la historia ha sido diferente, ya que el terror ha sido considerado, básicamente, como un género menor. A pesar de que muchas películas del género han obtenido el reconocimiento del público, tanto en la actualidad como al momento de su estreno, las instituciones formales no les han otorgado el mismo reconocimiento que a producciones de otros géneros. Este menor aprecio por el cine de terror se refleja en que es uno de los géneros con menos nominaciones a los premios Oscar y, por lo mismo, con menos galardones.
Otro aspecto sobre la relación literatura y cine es cómo el primero, muchas veces, puede ser mejor ponderada que el segundo. El lector en este caso puede que se aproxime a la película no porque desee de verdad verla, más bien puede decidir asistir con un afán crítico y comparativo, ha sucedido que estos lectores, que se vuelven espectadores, quedan defraudados con la visión del director de la película, lo que puede terminar en una crítica negativa frente a versión fílmica del libro.
En el caso de las películas que nos interesan, dos están basadas en obras literarias y la tercera tiene como protagonista a un famoso asesino en serie que ha aparecido en un sin número de novelas, cuentos y también películas.
La película nació gracias a la novela homónima escrita por Stephen King. De hecho, es su primer trabajo llevado a la pantalla grande. El director de Carrie, Brian de Palma, ya había dirigido otros trabajos, pero con esta película sobre una joven de dieciséis años que descubre que tiene poderes telequinéticos que se manifiestan cuando se enoja, saltó definitivamente a la fama.
Respecto al autor, la productora le compró los derechos para poder llevar la historia al cine, por lo que no tuvo relación con la creación de la película, lo que podía significar más libertad para hacerla, pero un peso mayor porque las personas podían acercarse a los cines para ver qué tanto se respetó el libro y, de no estar contentos con el resultado, criticar el trabajo de manera negativa, como comentamos anteriormente.
Durante la búsqueda del reparto, también estaba en ese mismo proceso George Lucas para dirigir su primera película de la saga Star Wars, Una nueva esperanza. Así fue como ambos utilizaron el mismo espacio para hacer la búsqueda y cuando uno de los dos quería que el actor o actriz estuviera en su película, el otro comenzaba una nueva búsqueda para quien interpretaría a su personaje.
Respecto a la selección de actores, lo más llamativo fue la lucha de la actriz Sissy Spacek para quedarse con el rol de Carrie. Al comienzo, el director no estaba convencido de que fuera la persona indicada para interpretar a la joven que era marginada de la vida social adolescente. Pero Spacek decidió presentarse con el pelo apelmazado por la vaselina con la que se peinó, el rostro sin lavar y vistiendo un traje de marinero que su mamá le había confeccionado cuando tenía alrededor de 12 años. Su idea fue mostrarle al director por qué ella podía encarnar una joven retraída y disfuncional.
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Este filme, reconocido por ser una de las primeras películas en abordar el mundo adolescente dentro del género de terror, obtuvo un inesperado reconocimiento. Dos de las principales figuras femeninas de la película fueron nominadas a los premios Oscar: Sissy Spacek, en la categoría de Mejor Actriz, y Piper Laurie, quien interpreta a la madre de Carrie, en la categoría de Mejor Actriz de Reparto. Estas nominaciones fueron una sorpresa, ya que, como se mencionó anteriormente, las películas de terror no han recibido históricamente el mismo reconocimiento que otras formas de expresión cinematográfica. Finalmente, ninguna de las dos actrices obtuvo el premio en la ceremonia de 1977, pero sus nominaciones pueden considerarse un hito importante para el género y un antecedente del reconocimiento que el cine de terror ha alcanzado con el paso del tiempo.
Respecto a los relatos del libro y la película, sí hubo cambios, algunos fueron propuestas por los mismos actores, otras por parte del director. Pero la opinión general dentro del equipo realizador de la película es que los cambios ayudaron a hacer una propia obra, pero sin quitarle la esencia a la historia plasmada en papel por Stephen King.
Esta película trabaja con el terror sobrenatural; la llegada del Anticristo al mundo. La base del guion fue escrita por David Seltzer, quien también escribió el libro.
Luego de conseguir el sí de una productora que previamente los había rechazado (Fox) decidieron armar el equipo para armar la película.
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La llegada de esta obra a la pantalla grande fue más tortuosa de lo esperado. En primer lugar, se produjo después del estreno de El exorcista, otra película de terror que alcanzó gran fama y que mantiene su reconocimiento hasta el día de hoy. En ese contexto, la productora Warner Bros. se encontraba preparando la segunda parte de la película, El exorcista II: El hereje. Por ello, cuando surgieron interesados en llevar La profecía a la pantalla grande, recibieron varias negativas. Se consideraba que ya eran demasiadas las películas de terror y que, en esencia, abordaban temáticas similares, pues tenían a menores de edad como protagonistas y elementos vinculados al satanismo.
Sin embargo, el productor Harvey Bernhard estaba decidido a llevar adelante el proyecto. Junto con el también productor Mace Neufeld, y después de recibir varias negativas incluso antes de que se concretara la posibilidad de realizar la película, mantuvieron reuniones con el autor del libro homónimo y con asesores religiosos, entre ellos Robert Munger. Estas conversaciones los convencieron del potencial de la historia: la idea de que un niño pequeño estuviera destinado a convertirse en el Anticristo les resultaba especialmente inquietante. El hecho de que un infante fuera el eje central del terror era, precisamente, uno de los elementos que más llamaba su atención.
Congeniaron con un director que deseaba mostrar este terror desde otro enfoque. Cuando conversaron con Richard Donner, quien ya había dirigido tres películas, pero ninguna tan famosa como la que estaba por hacer, se dieron cuenta que no estaba interesado en plasmar la brujería, el satanismo ni nada sobre el mundo de seres oscuros que se suelen relacionar con la temática del apocalipsis. Donner quería mostrar como este elemento distinto podía dañar la cotidianidad de las personas que no podrían estar seguras de si era real o no lo que vivían y presenciaban.
Por lo anterior, se tomaron decisiones respecto de cómo grabar, qué elementos mostrar y cómo utilizar los efectos especiales. La intención era lograr el mayor grado de realismo posible. Para ello, se recurría a primeros planos de los rostros de los participantes en los momentos de mayor intensidad, se prolongaban las escenas destinadas a provocar terror, como la decapitación de uno de los personajes, y se incorporaban otros recursos destinados a aumentar el impacto de estas secuencias.
En este caso fue una ganancia que el autor de La profecía decidiera hacer el guion para la película homónima, porque podía mantener la esencia de la historia, ya que hacer cambios que consideraba que al llevar esta historia a la pantalla podía ayudar a la película. Además, como él mismo comentó en el documental que se hizo para conocer el detrás de escena de la película, todas sus decisiones como guionista y autor fueron extremadamente bien recibidas y respetadas, algo que dice no solía suceder del todo en otras producciones.
Esta última película está más alejada de las luces de Hollywood y nos lleva a Europa. Creación de un artista español Jesús Franco, conocido por su prolificidad (se le atribuyen más de 200 películas) y parte del movimiento Fantaterror en España, género cinematográfico que mezcla la fantasía y terror.
En este caso, el terror viene de la mano de uno de los primeros asesinos en serie que se conocen en la historia de occidente y a quien se le debe el nombre de la película: Jack, el destripador. Este personaje, representado hasta el día de hoy en libros y películas, que mata prostitutas desfigurando sus rostros, estómagos y genitales. Además de lo anterior, se sabe que este hombre mató a por lo menos cinco mujeres en 1888 en Whitechapel, Londres.
En esta oportunidad, el director filmaba sus películas como una manera de rebelarse contra la censura que instauró el general Franco desde 1936. Por eso trabajó en muchas películas, no solo como director, trabajó mano a mano con artistas de otros países europeos y una de sus características más conocidas era trabajar con el cuerpo desnudo de muchas de sus actrices, usando primeros planos del asesino y de sus víctimas. El director intenta hacer sentir el terror de un hombre que persigue y mata mujeres, pero que también sufrió el terror de vivir con una madre que a temprana edad lo expuso al abuso sexual. Y por medio de los cuerpos de las actrices y escenas sexuales probablemente el director no quiere solo usar el terror, sino también el cuerpo humano y sus conductas para crear una atmósfera típica pero cargada de miedo.
De distintas maneras estas películas fueron exitosas y son recordadas hasta el día de hoy. En el caso de las películas del cine hollywoodenses, ambas son recordadas hasta el día de hoy y son parte del canon de películas de terror. Y en el de la obra de Jesús Franco, otra medalla más que suma a su larga lista para seguir en el frente, peleando el orden establecido por quien en ese momento tenía el control del país que lo vio nacer.
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