Objeto del Mes | Reina Isabel II, huésped de Chile

31 de octubre de 2018

Los invitamos a recordar aquella inolvidable semana en la que el país se vistió de gala para recibir a una de las mujeres más emblemáticas de Europa, quien llenó con gracia y simpatía desde los elegantes salones del Palacio de La Moneda, hasta la sencilla residencia del Presidente.

“La visita de S. M. Isabel II a nuestro país dejará un recuerdo imborrable en miles de chilenos, para quienes la amable soberana se convirtió en una figura merecedora a la vez del más profundo respeto y del entusiasmo más fervoroso.”[1]

Así se refirió la prensa de la época al impacto que dejó el paso por Chile de la Reina Isabel II y su esposo el Príncipe Felipe, quienes durante una semana en 1968 realizaron una serie de actividades en Santiago, Valparaíso y Pucón, en el marco de su visita de Estado, desarrollada entre el 11 y el 18 de noviembre hace 50 años.

Algunos antecedentes

La venida a Chile de Isabel II se enmarca en una serie de visitas ilustres que llegaron a nuestro país durante el mandato presidencial de Eduardo Frei Montalva como resultado de sus políticas en materia de relaciones internacionales, uno de los puntos fuertes de su programa de gobierno desde los inicios.

Para Frei Montalva, establecer dichas relaciones y fortalecer aquellas preexistentes era fundamental para obtener apoyo económico para el desarrollo del país, pero también para otorgarle a Chile una presencia internacional y potenciar la imagen de liderazgo en la región.

“Consideramos las relaciones exteriores de Chile como un instrumento vital para defender nuestros derechos en los grandes centros consumidores, para proyectar nuestra imagen política y cultural, para obtener colaboración financiera y técnica, para colocar nuestros productos y, por encima de todo, para concurrir con nuestra voz y con nuestro voto, avalados por una larga tradición democrática y jurídica, a la consolidación del derecho y de la justicia en las relaciones entre los pueblos.”[2]

Para ello el gobierno puso énfasis en dos frentes: los países de América Latina, cuyo enfoque estuvo en impulsar la integración, que se percibía estancada y donde además existían una serie de problemas sociales y políticos; y con Europa, en cuyo caso la meta era distinta, dirigida a la búsqueda de apoyo económico y estrechar lazos, precisamente, con un referente cultural por excelencia para Frei Montalva. [3]

En ese contexto, el 2 de julio de 1965 Eduardo Frei Montalva aterrizó en Italia dando inicio a uno de los momentos más emblemáticos dentro de su programa de relaciones internacionales: una visita oficial de 24 días a cuatro países de Europa[4], entre los que se encontraba Inglaterra, donde fue recibido personalmente por la Reina Isabel II en una ocasión como pocas vistas hasta ese entonces con un mandatario latinoamericano.  Las demostraciones de respeto y afecto de parte de la monarca fueron evidentes y muy valoradas, concretándose así la cordial invitación para que viajase junto a su esposo a nuestro país.[5]

La Reina viene a Chile

“Numerosos son los gobernantes y figuras políticas europeas de primera línea que nos han honrado con su presencia, pero ciertamente debemos resaltar como un recuerdo imperecedero lleno de emoción y simpatía para todos los chilenos la visita de Su Majestad Británica, Isabel II y del Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo.”[6]

Con estas palabras, dentro de su Mensaje Presidencial del 21 de mayo de 1969, el Presidente Frei Montalva hacía mención especial a la estadía de la Reina Isabel II que, a juzgar por la cobertura de la prensa y testimonios de quienes vivieron la época, es por lejos la más recordada de las presencias ilustres que recibieron en aquel entonces. Cientos de personas colmaron las calles de Santiago y Valparaíso para ver a la monarca y las expresiones de júbilo, afecto y admiración llenaron páginas y páginas de diarios como El Mercurio y La Nación, que cubrieron cada detalle de la estadía de una semana.

Mariano Fontecilla, como Director de Protocolo de la Presidencia y junto a su equipo, trabajó arduamente durante un año en la planificación de este significativo paso de la Reina por tres ciudades de nuestro país: Santiago, Valparaíso y Pucón. En las dos primeras se llevarían a cabo diversas actividades en una apretada agenda. En Pucón, en cambio, disfrutaría de un descanso privado en los hermosos parajes del sur de Chile.[7]

La planificación marchó dentro de lo esperado, hasta la tarde del sábado 12 de octubre, cuando el Palacio Cousiño -lugar establecido como el alojamiento de la Reina Isabel II en Santiago- fue devorado por un incendio que destruyó el segundo piso por completo y dejó graves daños en el resto del emblemático edificio, que ya había recibido a otras ilustres visitas y se encontraba en plenas faenas de hermoseamiento para recibir a la soberana británica. Faltaba un mes para su arribo y no había donde hospedarla.

El lugar elegido en reemplazo del malogrado palacio fue el Hotel Carrera, que apenas dos días después del incendio se perfilaba como sitio propicio. Dada su céntrica ubicación -apenas a una cuadra del Palacio de La Moneda en la intersección de calle Teatinos con Agustinas[8]– sería innecesario modificar el ajustado programa de la visita.

“La Dirección de Protocolo, por encargo de Su Excelencia el Presidente de la República hace saber que, atendiendo a las circunstancias de todos conocidas y de común acuerdo con Buckingham Palace, Su Majestad Isabel II, Reina de Gran Bretaña, alojará en el Hotel Carrera.” [9]

Una vez superado el inconveniente del alojamiento de la Reina en Santiago, el equipo se dedicó a acondicionar los aposentos del hotel destinados a residencia de la monarca durante su estadía en la capital. Para que estuviera a la altura de la ilustre visita que se hospedaría en el lugar, Fontecilla tuvo una singular idea:

“tomó la determinación de decorar con muebles europeos, que estuvieran firmados por destacados artistas del viejo continente, para ello contactó a las familias más empingorotadas de Santiago, rogando que tuvieran la buena voluntad de prestar mesas, sillas, escritorios, cuadros con esas características, para comenzar rápidamente la monumental mudanza hacia el Carrera”. [10]

Así, transcurrido un mes del trágico incendio, todo estaba listo y dispuesto para recibir a la soberana británica. El pueblo, la prensa y por supuesto el Gobierno esperaban ansiosos al arribo de los visitantes.

Santiago

Su Majestad la Reina y Su Alteza Real el Duque de Edimburgo aterrizaron en el Aeropuerto de Pudahuel en Santiago a las 14.27 horas del lunes 11 de noviembre de 1968. Tras recibir el saludo del Embajador Británico y del Director de Protocolo de la Presidencia al interior de la aeronave[11], la Pareja Real descendió del Vickers VC-10 de la Royal Air Force que los traía desde Brasil. Luego fue interpretado el Himno Nacional Británico, tras lo cual el Presidente Frei Montalva y la Primera Dama María Isabel Ruiz-Tagle le dieron la bienvenida a la pareja real al compás del himno patrio chileno. En este primer tramo, la monarca y el mandatario de nuestro país pasaron revista a las tropas que se apostaban en la loza del aeropuerto.

Posteriormente ambos jefes de Estado abordaron el vehículo que los trasladaría al centro de Santiago y abandonaron el aeropuerto rumbo a la primera actividad oficial de la visita, un acto de bienvenida en la Plaza de la Constitución, que daría inicio a aquella eufórica semana en que las calles de Santiago se vistieron con los colores de ambas naciones.

Un flamante Ford Galaxie 500 XL negro, descapotable, traído por la Reina desde su visita a Brasil, recorrió las calles del centro de Santiago entre la entusiasta multitud que se reunió para ver el paso de la monarca, quien saludaba sonriente en compañía del Presidente. Bajo una lluvia de papel picado llegaron al frontis del Palacio de La Moneda, a eso de las 15.30 horas, donde eran esperados por el alcalde de Santiago, Manuel Fernández Díaz, quien declararía a la soberana como Huésped de Honor de la ciudad.

Finalizada la primera actividad oficial en suelo chileno, la pareja real en compañía del Presidente Frei caminaron hacia el Hotel Carrera para conocer sus aposentos, recibir autoridades diplomáticas, compartir brevemente con la prensa y tomar un descanso. Al final del día el mandatario chileno ofrecería una cena de gala y recepción en el palacio presidencial en honor a los visitantes[12].

Al día siguiente, las actividades del martes 12 de noviembre comenzaron a eso de las 10 de la mañana, cuando la pareja real y el Ministro de Defensa Nacional, Tulio Marambio Marchant, se trasladaron en carroza desde el Hotel Carrera hasta el Monumento a Bernardo O’Higgins -ubicado en ese entonces en el bandejón central de la Alameda, justo frente al palacio presidencial- para entregar una ofrenda floral en homenaje al prócer chileno, que en su juventud cursó estudios en Inglaterra.

Posteriormente, en compañía del Ministro de Relaciones Exteriores Gabriel Valdés Subercaseaux, se dirigieron al Congreso Nacional y luego al Palacio de Tribunales. En ambos lugares Su Majestad fue recibida por las máximas autoridades y diferentes unidades militares rindieron honores al paso de la monarca. En la ocasión, la Reina destacó el sistema democrático chileno y sus instituciones y se mostró profundamente agradecida de las demostraciones de respeto, admiración y afecto hacia su persona y lo que ella representa para el pueblo británico.

Al término de estas actividades, los visitantes se trasladaron a Lo Barnechea para asistir a un almuerzo campestre en la residencia de Gabriel Valdés, donde presenciaron la actuación de un conjunto folclórico nacional y degustaron platos tradicionales de la gastronomía chilena, como el pastel de choclo, en compañía de cerca de 100 invitados. Tras la comida asistieron a una presentación del Cuadro Verde de Carabineros de Chile en el Club Dehesa y posteriormente visitaron al embajador británico en su residencia, donde a las 20.30 horas ofrecieron un banquete en honor al Presidente de la República y la Primera Dama.

Durante la tercera jornada de su semana en Chile, Su Majestad y Su Alteza Real tuvieron actividades por separado durante la mañana. El Príncipe Felipe viajó en helicóptero a Sewell y regresó a Santiago para un almuerzo en el Club de Golf Los Leones, mientras la Reina inició su día en compañía de María Isabel Ruiz-Tagle con una visita a la Escuela N°139 de Niñas Inglaterra, ubicada en uno los barrios más modestos de la capital, que por ese entonces aún lucía veredas de tierra como la inmensa mayoría de los barrios populares de nuestro país, muy alejados de la realidad de Londres. Ahí, en paralelo a la formalidad de cada actividad oficial de Su Majestad, la ternura de las alumnas cobró protagonismo haciendo sonreír a la soberana en más de una ocasión.[13]

Luego se dirigió al Instituto Nacional de Capacitación (INACAP) para inaugurar junto al embajador británico el Centro Anglo Chileno del instituto. Desde ahí partió al Cerro Santa Lucía, donde la esperaban el alcalde de Santiago y el Ministro de Agricultura Hugo Trivelli, quienes la asistieron para plantar un mañío especialmente traído desde Osorno como símbolo del apoyo de Su Majestad a la Campaña Nacional de Forestación impulsada por el gobierno chileno, y finalizó su mañana con una visita al Instituto Chileno Británico de Cultura.[14]

Durante la tarde la pareja real se reunió para visitar el Grange School y posteriormente asistir a una recepción en su honor ofrecida por los miembros de la Commonwealth Society en el Prince of Wales Country Club. Tras ello se retirarían a descansar al hotel para luego asistir a un espectáculo deportivo en el Estadio Nacional. Sin embargo, previo al partido surgió uno de los momentos menos conocidos de la visita: una cena en la residencia del Presidente de la República.

La cena en la casa del mandatario fue un acontecimiento como pocos en la historia de las visitas oficiales de autoridades extranjeras a nuestro país. Rara vez una visita de Estado es recibida en las residencias particulares de los presidentes, mucho menos una monarca de estatura mundial como la Reina Isabel II.

La idea fue de Mariano Fontecilla, quien propuso al Presidente Frei esta singular actividad en reemplazo de otra que representaba algunas dificultades logísticas.

Fontecilla: Presidente yo creo que lo mejor es que la Reina pase por su casa. En vez del cóctel, debería cenar en su casa, para después todos juntos trasladarse al Estadio Nacional.

Frei: Mariano ¿cómo se te ocurren esas cosas?

Fontecilla: es la única solución que encontré Presidente. Además, en pocos países del mundo los jefes de Estado viven en su casa particular, y yo creo que es la forma de mostrar cómo vive un mandatario chileno.

Frei: Pero van a decir que soy muy ‘cachetón’.

Fontecilla mirándolo a la cara, le dice: Presidente, a usted nunca le van a decir ‘cachetón’.

El Presidente lanzó una estruendosa carcajada y no le quedó otra opción que aceptar la propuesta de Mariano.” [15]

Blinis rellenos de centolla, beef Wellintong y mousse de chocolate fueron la base de la cena preparada con mucha dedicación por el renombrado gastrónomo chileno Hernán Eyzaguirre Lyon. Entre los invitados se encontraba la pareja real, el Presidente y la Primera Dama junto a su hija mayor Irene, Gabriel Valdés y su esposa y los embajadores Frederick Mason y Víctor Santa Cruz con sus respectivas esposas.

A las 20.00 horas Su Majestad y Su Alteza Real llegaban a Hindenburg 683 en la comuna de Providencia. Sin presencia de la prensa, por tratarse de una comida privada, la Reina y su esposo compartieron con el pequeño grupo de asistentes un cóctel a modo de aperitivo en el living de la casa, para luego, pasar a la cena en el comedor. Ambos lugares hoy se conservan en la residencia del mandatario convertida en Casa Museo Eduardo Frei Montalva, y que quienes nos vistan pueden recorrerlos para recordar este singular evento acontecido hace medio siglo. [16]

Luego de la cena y el Clásico Universitario nocturno en el Estadio Nacional, la Reina y el Duque se retiraron a descansar. En Valparaíso los preparativos para recibir a los ilustres visitantes no cesaban, ya que, al día siguiente, la euforia y el entusiasmo se trasladarían a la ciudad puerto.

Valparaíso

A eso de las 11 de la mañana Isabel II descendía del avión Andover que los trasladó desde Cerrillos a la Base Aérea de Quintero. Desde ahí se movilizaron en vehículo a Valparaíso, al Arco Británico, donde los recibió el alcalde de la ciudad, Juan Rodríguez, para oficiar de anfitrión en la bienvenida que la ciudad le ofreció a la monarca y su esposo. La Reina fue declarada Ciudadana Ilustre de Valparaíso, mientras miles de porteños se apostaban en la Avenida Brasil para ver lo más cerca posible a la pareja real, provocando incluso algo de caos cuando ésta se dirigió a pie en un tramo de unos 100 metros hasta el vehículo que los llevaría a su siguiente parada: la Plaza Sotomayor.

“Con un entusiasmo sin precedentes recibió este puerto a la Reina Isabel y al Príncipe Felipe. Prácticamente toda la población se volcó a las calles para saludarlos y, pese a los enérgicos esfuerzos policiales, la multitud estuvo a punto de romper los cordones policiales en su afán de acercarse a los ilustres visitantes, a quienes aplaudía y vitoreaba sin cesar, mientras una lluvia de papel picado caía desde lo alto de los edificios.” [17]

En la plaza, acompañados del Intendente Enrique Vicente y del Comandante de la Primera Zona Naval, Contralmirante Enrique O’Reilly, fueron interpretados los himnos chileno y británico al tiempo que se izaron los emblemas de cada país. Los visitantes depositaron una ofrenda floral en el Monumento a los Héroes de Iquique y visitaron la cripta donde están los restos del prócer de la Armada Nacional Arturo Prat. Luego de un desfile de fuerzas navales, la pareja se retiró a un almuerzo ofrecido por el Intendente de la región en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, lugar que fue residencia de la Reina durante su estadía en la zona.

Esa tarde, las visitas reales asistieron a la Escuela Naval donde presenciaron un ejercicio de entrenamiento (Tatoo) y posteriormente fueron recibidos por la Comunidad Británica de Valparaíso en el Club de Campo Las Salinas.

Pucón

Tras de cuatro agitados días en los que ni la Reina ni su esposo mostraron atisbo de cansancio, había llegado el momento de ofrecer una merecida pausa a los visitantes. Para ello, la Dirección de Protocolo eligió la tranquilidad y majestuosidad del sur de Chile. Fue en el balneario de Pucón donde, rodeados de vegetación y la hermosa vista que ofrecen el Lago Villarrica y el volcán del mismo nombre, Su Majestad y Su alteza Real se retiraron a descansar durante las jornadas del viernes y el sábado de aquella semana, en compañía de Gabriel Valdés y su esposa Sylvia Soublette, en el Hotel Antumalal. [18]

Despedida

De vuelta en Santiago, a eso del mediodía del domingo 17 de noviembre, tras un breve paso por el Hotel Carrera, la pareja real volvió a separarse para tener actividades en paralelo. Mientras el Duque de Edimburgo se dirigió al Club de Polo para disfrutar de un almuerzo y un partido del antiguo deporte, la Reina se trasladó al Club Hípico donde fue la invitada de honor de un almuerzo y un Clásico ecuestre bautizado con su nombre en homenaje. Ella misma entregaría la copa del ganador a uno de los dueños de Quilche, que junto a su jinete Sergio Azócar se lucieron en la pista con un brillante triunfo para el deleite de la soberana.

La culminación de la memorable estadía en nuestro país vino de la mano de la Sociedad Anglo-Chilena y una recepción ofrecida a la pareja en el Club de La Unión, donde compartieron durante casi una hora con los invitados en una elegante y amena velada.

“Hubo numerosas demostraciones de afecto hacia ambos y, como acto especial, la Reina firmó el Libro de Huéspedes Ilustres de la institución y recibió un álbum que ‘El Mercurio’ preparó con fotografías en colores de su visita a Chile” [19]

A eso de las 20.00 horas y en medio de la ovación de los invitados al Club y la gente que los esperaba en las afueras para verlos pasar, Su Majestad y Su Alteza Real dieron por finalizadas sus actividades protocolares.

A la mañana siguiente, pasadas las 10.30 horas del lunes 18 de noviembre de 1968, la Reina y su esposo abandonaron nuestro país en un vuelo directo a Londres. Fueron despedidos en el aeropuerto de Pudahuel por el propio Presidente Frei y la Primera Dama, y recibiendo los honores militares propios de estas ocasiones, abordaron el avión de la Royal Air Force que los llevó de vuelta a su hogar, dejando tras de sí un cúmulo de emociones tanto en las autoridades del país como en los miles de chilenos que salieron a las calles para verlos de cerca. [20]

“El alejamiento de la Reina deja entre nosotros una especie de vacío. Su visita provocó muchas y profundas emociones. Se diría que su real presencia llenó de especial contenido estos últimos días. Después de unas escenas deslumbrantes, vuelve la vida diaria y se hacen presentes de nuevo los sinsabores. Debemos agradecer a la soberana que haya estremecido el sentimiento público y provocado el olvido de muchas rutinas. Ahora viene lo duradero de su presencia, la amistad entre su país y el nuestro.” [21]

 


[1] El Mercurio. La Visita Real. Santiago, 19 de noviembre de 1968.
[2] Eduardo Frei Montalva. Mensaje Presidencial del 21 de mayo de 1965. Santiago. P.: 93
[3] San Francisco, Alejandro (dir. gen.); Castro, José Manuel, et. al. Historia General de Chile 1960-2010. Tomo 3. Centro de Extensión y Estudios de la Universidad San Sebastián. Santiago, 2018.
[4] Si quieres conocer otros detalles de esta gira a Europa te invitamos a leer el artículo Recuerdos de una gira trascendental, disponible en nuestro sitio web http://www.casamuseoeduardofrei.cl/objeto-del-mes-recuerdos-de-una-gira-trascendental/ También puedes ver un extracto de Chile en Marcha: Chile en Europa, también disponible en nuestro sitio web http://www.casamuseoeduardofrei.cl/archivos/audiovisual/
[5] La productora British Pathé, en su canal de la plataforma Youtube, tiene disponibles imágenes de la visita del Presidente Frei a Inglaterra en 1965 con el título President Of Chile Pays State Visit (1965) https://www.youtube.com/watch?v=Ct3QE0COG1c
[6] Eduardo Frei Montalva. Mensaje Presidencial del 21 de mayo de 1969. Santiago. P.: 11
[7] Ortíz Tello, Valeria. Al servicio del Estado. Mariano Fontecilla de Santiago Concha. Un diplomático de noble cepa. Capítulo 5. Santiago, 2010. Pp.: 95-110.
[8] En ese mismo edificio, desde el año 2005 funciona actualmente el Ministerio de Relaciones Exteriores.
[9] El Mercurio. Isabel II alojará en el Carrera. Santiago, 15 de octubre de 1968. Este es un extracto del comunicado oficial emitido por el Gobierno el día anterior, dando cuenta del cambio de lugar de residencia debido al incendio del Palacio Cousiño.
[10] Ortíz Tello, Valeria. Op.cit.
[11] El Embajador de Gran Bretaña en Chile en aquel entonces era el señor Frederick Cecil Mason.
[12] El Mercurio. Reina Isabel II, Huésped de Chile. Santiago, 12 de noviembre de 1968.
[13] El Mercurio. Tierno homenaje de Escuela Inglaterra. Santiago, 14 de noviembre de 1968.
[14] Visita Oficial a Chile de Su Majestad Isabel II, Reina de Gran Bretaña y de Su Alteza Real el Duque de Edimburgo. 11 al 18 de noviembre de 1968. Copia digital del programa oficial de la visita perteneciente a los documentos personales de Mariano Fontecilla. Cortesía de Iberia Torres, curadora de la muestra Links that last organizada para conmemorar los 50 años de la visita de Su Majestad a Chile y que estará abierta al público en Casa Museo Eduardo Frei Montalva desde el 16 de noviembre de 2018.
[15] Ortíz Tello, Valeria. Op.cit.
[16] Casa Museo Eduardo Frei Montalva. Memoria curatorial. Texto de uso interno.
[17] El Mercurio. Todo Valparaíso recibió a Isabel II. Santiago, 15 de noviembre de 1968.
[18] Visita Oficial a Chile de Su Majestad Isabel II, Reina de Gran Bretaña y de Su Alteza Real el Duque de Edimburgo. 11 al 18 de noviembre de 1968. Óp. cit.
[19] El Mercurio. Homenaje a Pareja Real de Sociedad Anglo-Chilena. Santiago, 18 de noviembre de 1968.
[20] La productora British Pathé, en su canal de la plataforma Youtube, tiene disponibles imágenes de la visita de Su Majestad y Su Alteza Real con el título Queen and Duke Tour Chile (1968) https://www.youtube.com/watch?v=35mvTH7RzFQ
[21] El Mercurio. La Visita Real. Santiago, 19 de noviembre de 1968.

 

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