A 100 años del natalicio de Isabel II de Inglaterra

7 de April de 2026

La reina Elizabeth II es una de las personas públicas más recordadas, fue una de las reinas más longevas y estuvo presente en muchos hitos del mundo, tomando decisiones y siendo protagonista en la historia política universal. Sin embargo, es posible que lo que sepamos de ella tenga más que ver con lo público que con lo privado y que a pesar de convertirse en reina desde muy joven, no sepamos mucho de su niñez.

Lo que se sabe proviene de los biógrafos y especialistas sobre la familia real y la nobleza en general. Pero en el caso particular de la reina Elizabeth II, podemos encontrar otra fuente que habla sobre su niñez: el libro que escribió la institutriz de las princesas desde 1933 a 1949.

Marion Crawford, de 22 años, llegó en 1933 a trabajar para los Duques de York. Albert y Elizabeth tenían dos hijas, de siete y tres años, aproximadamente, y lo que ambos deseaban es que tuvieran una niñez feliz y cercana a la realidad, dentro de lo posible.

Albert era, en ese momento, segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra. El heredero era su hermano Edward, ambos hijos del Rey de Inglaterra George V. Por lo que la posibilidad de que fuera rey no era menor, pero en el momento de que su hermano mayor se casara y tuviera hijos, la posibilidad de que Albert fuera rey y su descendencia heredera al trono, era cada vez menor.

Por lo que Albert y Elizabeth pudieron, de alguna manera, tener algo más de libertad a la hora de criar a sus hijas. Pero dependían de cumplir sus obligaciones como parte de la familia real. Por ejemplo, cuando el Rey George V no podía asistir a algún evento o se necesitaba hacer una visita oficial al extranjero, los Duques de York eran una buena opción para asistir en su nombre.

Así fue como Lilibet, como cariñosamente la llamaban sus cercanos y un apodo que ella misma se dio al no poder decir bien su propio nombre, estuvo casi su primer año y medio de vida viviendo con sus abuelos, el Rey George V y la Reina Mary. Primero, a sus ocho meses de nacida se quedó con los abuelos, porque sus papás fueron a la inauguración del nuevo edificio del Parlamento en Canberra, Australia. Luego, cuando se reúnen en Londres, los duques tienen otra visita oficial a la que asistir al extranjero, así que Lilibet celebró su cumpleaños con sus abuelos y la servidumbre, quienes fueron también testigos de sus primeros pasos.

Una de las preocupaciones, sobre todo de su madre Elizabeth, era que su hija no pudiera reconocerla y no dijera “mamá”. Así que una de las tareas de quienes estaban a cargo de la niña era mostrarle una foto para que tuviera noción de la presencia de sus padres y empezara a decir mamá. Pero no esperaban que Lilibet hiciera otro tipo de asociación, así que la vieron varias semanas diciéndole mamá a distintas personas que no eran familia y también a algunos retratos que decoraban la casa.

Durante cuatro años, Lilibet fue la nieta regalona de los reyes de Inglaterra. Y apenas nació, el 21 de abril de 1926, las personas comunes y corrientes estaban al tanto de la llegada de Elizabeth Alexandra Mary. Probablemente, una de las primeras cosas que escuchó fueron los gritos del pueblo de Inglaterra que celebraban la llegada de un nuevo miembro de la familia real. También, una de las primeras cosas que aprendió fue a saludar moviendo una mano, cuando su niñera Clara Knight, o Allah, la sacaba a pasear en coche y los súbditos al reconocerla la saludaban y ella les respondía de vuelta con la mano. De hecho, es un chiste típico de la familia real decir que “lo que primero aprenden es a saludar moviendo una mano”.

Lilibet, desde pequeña, mostró ser ordenada al borde la obsesión algunas veces. Es posible que haya sido porque sus primeros años de vida vivió rodeada de personas adultas. No fue sorpresivo que uno de los objetos favoritos durante su niñez fuera una especie de brocha color escarlata con la que sacaba el polvo de sus juguetes. Biógrafos creen que este gusto por el orden viene específicamente de su niñera, Allah, quien, como suele ser tradición, cuidó a otros miembros de la familia materna de Lilibet, específicamente a su madre Isabel.

Las anécdotas comentadas previamente se saben gracias, no solo a quienes estudian sobre la familia real, sino también a lo publicitada que fue la niñez de Lilibet. Por ejemplo, a los tres años, la pequeña salió, vestida de amarillo, en la portada de la revista TIME.  A temprana edad marcó tendencia en la moda, ya que padres de los EEUU comenzaron a usar el mismo color para vestir a sus niños y niñas, descartando los clásicos colores para designar el sexo: rosado para niñas y azul para niños.

A sus cuatro años nació su hermana, Margaret, en agosto de 1930. Así que se reorganizó el cuidado de las niñas. Allah, ahora tendría ayuda de más personas para cuidar a las niñas. Después del nacimiento de Lilibet, ya contaba con el apoyo de Margaret MacDonald, y ahora se le sumaría la hermana, Ruby MacDonald. Margaret, quien después es conocida como Bobo, cuidaba de Lilibet y Allah con Ruby, de Margaret.

Las apariciones de Lilibet, como la de la revista TIME, eran en su mayoría por medio de la prensa y más cercana a la idea de la duquesa de York como mamá y el cuidado de la pequeña, más que la futura Reina por sí sola.

En general, los niños se quedaban con sus niñeras hasta que llegaba la hora de ir al colegio. Pero los duques de York decidieron hacer algo diferente con sus hijas, por eso contrataron a una institutriz.

Gracias a personas conocidas los duques de York encontraron a una mujer de 22 años para que se encargara de la educación de las niñas: Marion Crawford.

Los papás al entrevistarse con ella le dicen que lo que más quieren es que sus hijas pasen tiempo con alguien más joven, que pueda correr con ellas, agacharse, jugar finalmente, no solo educarlas.

Primero deciden que habrá un periodo de prueba de un mes para al final tomar una decisión. Crawford llega a la casa de los duques, royal lodge, y el primer miembro de la familia en recibirla es Lilibet. Luego de conocer al mayordomo, Ainslie, y a Allah, conoce a Lilibet. Allah le presenta a una niña de siete años, aproximadamente, ya vestida para dormir. Lilibet le saluda y al ver que Crawford se saca el sombrero, le pregunta por qué no tiene pelo, a lo que contesta que es un tipo de peinado que hace parecer que no tuviera pelo, conocido como “eton crop”. También le consulta si se va a quedar a vivir con ellos y Crawford le responde que por el momento será por un tiempo.

Como era tarde, Lilibet finalmente va a dormir, por lo que Crawford sale de la habitación.

Lo primero que nota la nueva institutriz de las niñas es la cercanía que tienen con sus padres. La primera actividad matutina era que las niñas fueran a la habitación de los papás y desde ahí se escuchaban risas sin fin.

Ya después era la hora de desayunar, vestirse y comenzar con las responsabilidades del día a día, para lo que llegaba Allah y se preocupaba de todo eso con las niñas, el baño, la vestimenta y la alimentación.

Una de las primeras cosas que le muestra Lilibet a su institutriz es una pequeña cabaña hecha a escala real para el uso de la pequeña princesa. Una casa de juguete que le regalaron los artesanos de Gales que tenía de todo, muebles, cocina con artículos para cocinar, libros de Beatrix Potter, una autora clásica de libros infantiles. Y Lilibet cuidaba con esmero todo lo que estaba ahí, por ejemplo, tapaba los muebles con sábanas para que no recibieran tanto polvo y siempre barría el piso de la pequeña cabaña.

En general las clases como tal empezaban a las 9:30 horas, luego de haber tomado desayuno. Margaret al tener tres años, pasaba gran parte de su día con Allah en una sala destinada especialmente para el cuidado y el uso de los más pequeños de la casa. Era el lugar en el que los niños desayunaban, almorzaban y cenaban, leían, jugaban. Y con la llegada de Crawford, se destinó otra sala como la sala de clases.

La hora de almuerzo, como se dijo, la más pequeña come en la sala de los niños, y los adultos y ahora se suman Lilibet y Crawford, comen en el comedor. Y al terminar de comer la más pequeña es llevada a la mesa de los grandes y deleitaba a todos con las descripciones de lo que le había tocado almorzar.

La institutriz cuenta que una de las actividades favoritas de las niñas era jugar con sus caballos de juguetes. Siempre los ensillaban al comienzo del día y constantemente les dejaban agua y comida.

Notó lo importante que eran estos juguetes para ambas y por extensión, los caballos. Se entera de que Lilibet desde los seis años aprendió a montar a caballo. Pero a Crawford le llama mucho la atención cómo Lilibet se preocupa de distintos detalles cuando juegan y alguna de las dos tiene que ser el caballo. Cuando le tocaba Crawford ser el caballo, Lilibet le pedía que hiciera notar que estaba impaciente, así que le decía que debía relinchar y dar patadas al suelo para hacerlo saber.

Parte del juego era que el caballo hacia reparto a domicilio a casas imaginarias de clientes imaginarios que le habían comprado alimentos también imaginarios en el negocio imaginario.

Muchas veces Lilibet hablaba con estos clientes y se apuraba cuando “el caballo” mostraba estar impaciente.

Llega un momento en el que decide comentárselo a los padres para saber por qué el fanatismo, a lo que el duque le dice que debe ser de familia, porque el cuando era pequeño jugaba con su hermana Victoria y la mayoría de las veces ella era el caballo y él tenía que azuzarla para que galopara más rápido.

 

En el libro que escribió la institutriz, Las princesitas, entrega estos y muchos detalles más sobre la vida de las niñas. Pero sobre todo destaca la sencillez con la que vivía la familia y cómo eran criadas las infantas.

Existen dos eventos importantes en la vida de las niñas. Uno les cambió el destino para siempre y el otro les marcó su niñez y adolescencia. Primero, cuando el hermano mayor del papá, el tío David como ellas le llamaban, dejó el trono y segundo el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Luego del fallecimiento del abuelo, el rey George V, el cargo lo tomó el mayor de sus hijos, Edward. Para las niñas, era el tío que las iba a ver todos los fines de semana y que les regalaba juguetes. Pero cuando le tocó convertirse en rey, desde enero de 1936, el cambio fue radical.

Probablemente sus responsabilidades aumentaron lo que impidió que fuera tan seguido a la casa a verlas. Esto fue algo que las niñas notaron y le preguntaban a Crawfie, como tiernamente le apodó Lilibet, por qué sucedía que ya no veían tanto a su tío, a lo que ella le explica las diferencias que existen cuando se asume un cargo tan importante.

Pero por motivos personales, antes del año de convertirse en rey, Edward VIII renunció al trono, dejando a su hermano Albert como su sucesor. Por lo que quien sucediera a Albert sería su hija mayor Lilibet.

Fue un golpe duro para la familia por distintos motivos, pero específicamente para los duques de York que les significó repensar no solo sus propias vidas, también el de sus pequeñas hijas. Era una posibilidad que fuera rey y luego su hija reina, por los puestos que tenían en la línea de sucesión al trono, pero nunca imaginaron que el querido tío dejaría sus responsabilidades como rey por el amor que sentía por una mujer que no podría ser llamada reina de Inglaterra, aunque se casase con el Rey.

Después de este suceso, las niñas nunca más supieron de su tío, ya que los adultos ni siquiera lo nombraban en privado.

Desde ese momento, Lilibet era la heredera al trono cuando su padre se convirtió en el rey Jorge VI. Nombre que eligió para demostrar que quería seguir el legado de su padre.

Y la calma duró relativamente poco, porque antes de terminar la década de 1930 empieza uno de los conflictos bélicos más importantes de la historia contemporánea, la Segunda Guerra Mundial.

El rey y la reina decidieron quedarse en Londres, en el Palacio de Buckingham, y a los días decidieron que las niñas se quedaran en distintas casas reales, hasta que en 1940 residieron en el castillo de Windsor hasta el término del conflicto.

Una guerra de esta magnitud y como se puede saber en términos generales, cambió la vida de toda la población europea. En el caso de Inglaterra, significó que muchos niños estuvieran alejados de sus padres, ya que en el caso de los hombres iban al frente, a pelear en la guerra, y en el caso de las mujeres, también iban a servir o buscar trabajo para darle sustento a los más pequeños.

Respecto a las princesas, sí tuvieron que cambiar sus rutinas con sus padres. Antes, por ejemplo, los padres, como se comentó, iniciaban el día en cama con sus hijas, y lo terminaban muchas veces con el baño de la noche o acompañarlas para que se fueran a sus habitaciones a dormir. Pero durante la guerra, las hermanas se quedaron a cargo de su niñera Allah, las otras dos niñeras que cuidaban una a cada princesa, y la institutriz, Crawfie. Veían a sus padres solo los fines de semana, no todos, y muchas veces por muy poco tiempo.

Además, estaba el cuidado de que a las niñas no les pasara nada, pero también de proteger a la primera y segunda en la línea de sucesión.

Pero el Rey y la Reina sabían que habían dejado a sus hijas en las mejores manos, tenían plena confianza en que serían cuidadas. Sin embargo, les recalcaron constantemente, sobre todo a Crawfie, que en lo posible, las niñas tenían que sentirse queridas, cuidadas y ojalá felices dentro de lo posible.

Muchas anécdotas ocurrieron durante la estadía en el castillo de Windsor. Una de las primeras y también la más peligrosa, fue que cuando se escuchaban bombardeos en la zona, todos los ocupantes del castillo tenían que resguardarse en el refugio, que había usado como calabazo muchos años atrás. Todos los adultos tenían sus tareas, las que debían cumplir no solo al pie de la letra, sino que con la máxima celeridad.

Pero la primera vez que tuvieron que hacerlo, porque existía un riesgo real de bombardeo, la niñera querida, Allah, se tomó mucho tiempo en vestir a las niñas para luego llevarlas al refugio. Crawfie tuvo que ir a buscarlas y llevarlas al lugar. Ya cuando estaba todo más tranquilo, y pudieron salir del calabozo, tuvieron que hacerle entender a Allah que en esos momentos lo único que había que hacer era abrigar a las niñas con lo primero que encontrara y llevarlas al refugio.

Parte de las actividades que hicieron para que las niñas pudieran distraerse fue montar obras de teatro o pantomimas, un estilo teatral británico generalmente con temáticas navideñas y presentadas durante la misma época festiva. Fue una tarea ardua, pensada por Crawfie, pero presionada por la pequeña Margaret. Las niñas no solo querían divertirse, querían también ser útiles, por lo que se decidió que las presentaciones tendrían una pedida de donación y lo recaudado se entregaría a la caridad. Y, además, también poder ayudar a la comunidad a distraerse de los terrible que era la guerra, así fue como hicieron que muchas personas de la comunidad de Windsor también participaran en la preparación de la obra y los más pequeños como actores en la presentación de las pantomimas.

Lo anterior no era la primera actividad en la que Lilibet con su hermana compartían con niños cercanos a su edad. Ya luego de la coronación de su padre y viviendo en el Palacio de Buckingham, a las niñas les organizaban reuniones de niñas guías, llamadas Brownies. Aprendían a desarrollar tareas y ganaban insignias que demostraban que las realizaban de manera debida, como las organizaciones de Scout que existen en el mundo.

Marion Crawford quiere mostrar la otra parte de estas dos hermanas que conoció. La mayor, prudente, seria, tímida con gran cariño a su hermana menor. La pequeña, pequeña hasta físicamente, con una gracia para hacer reír que pocas personas tienen, según sus propias palabras.

Ambas inteligentes y talentosas, decididas a siempre lograr lo que querían. Eso sí, Lilibet con la responsabilidad asumir un reinado y ella con la intención de honrar la figura de su padre cuando llegara el momento.

 

Referencias

Fotos

  1. Lilibet y Margaret a la edad de seis y dos años, respectivamente.
  2. Lilibet con sus abuelos, el rey George V y la reina Mary, agosto de 1932.
  3. Lilibet con su padre, el rey George VI, montando a caballo el día de su cumpleaños décimo

tercero.

  1. Margaret y Lilibet en una piscina, cuando recibían clases de natación. Lilibet con el tío David.

En un patio, las dos hermanas con algunas de sus mascotas, perros corgis. Las hermanas con la

institutriz Marion Crawford, también conocida como Crawfie.

  1. La familia real en el palacio de Buckingham, año 1942. Al parecer Lilibet está tejiendo, una de

las tareas más difíciles, que ella misma consideraba nunca pudo lograr hacerla bien.

  1. Lilibet y Margaret en una de las obras que hicieron (Cenicienta), en 1942.
  2. Distintas actividades durante la Segunda Guerra Mundial
  3. Distintas actividades después de la Segunda Guerra Mundial.
  4. Portada de la revista TIME, abril de 1929.
 

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