Destacado julio: “La Casa Azul de Frida Kahlo”

1 de julio de 2024

La Casa Azul de Frida Kahlo 

“Un Refugio para el arte y la cultura”

Un documento de la unidad de investigación de Casa Museo EFM a 70 años de la muerte de la icónica artista mexicana.

Frida Khalo. Autorretrato con mono. Pintura al óleo.1943. Imagen recuperada de Historia/Arte   https://historia-arte.com/obras/autorretrato-con-monos

El 13 de julio se conmemora el 70º aniversario del fallecimiento de la pintora mexicana Frida Khalo, una de las artistas más emblemáticas de México y América Latina hasta la actualidad. Nacida el 6 de julio de 1907 en Ciudad de México, Frida dejó una marca importante en el mundo del arte, transformando sus experiencias personales y sentimientos, en obras profundamente emotivas e impregnadas de un estilo inconfundible.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, fue una pintora mexicana.​ Su vida estuvo marcada por una  poliomielitis a temprana edad  y después en su juventud  por un accidente en el transporte público, que la dejó postrada durante largos pasajes de su vida, teniendo que someterse a más de 30 operaciones quirúrgicas.​ Su vida fue atípica e intensa, tanto en el ámbito romántico como en el creativo. El sufrimiento que experimentó, durante  la tormentosa historia de amor que sostuvo con Diego Rivera y  el dolor físico permanente, serían los elementos principales  de su  inspiración y creación artística. Fue autora de unas 200 obras aproximadamente, en su mayoría autorretratos, en los que proyectó sus dificultades para sobrevivir debido a las lesiones en su cuerpo.

https://www.gob.mx/conadis/articulos/frida-kahlo-su-vida-a-traves-de-la-discapacidad?idiom=es

la obra de Kahlo como de Rivera, se influyen mutuamente, ya sea por la relación romántica y turbulenta que compartieron, así como el mutuo interés por el arte popular mexicano y el rescate de  las tradiciones indígenas, que sirvió de inspiración durante el periodo revolucionario méxicano, para la recuperación cultural e identitaria que influiría también en otros destacados artistas coterráneos, ensalzando el orgullo por las raíces y tradiciones del país azteca. 

Frida Kahlo and Diego Rivera lived in the studio of sculptor Ralph Stackpole, on Montgomery Street, San Francisco.  (Paul A. Juley/Archives of American Art, Smithsonian Institution).

El legado de Frida Khalo, no solo lo podemos encontrar en  sus pinturas, sino que  también, a través de su hogar, La Casa Azul, construida en 1904, en el pintoresco barrio de Coyoacán, Ciudad de México e inserta en una zona histórica y culturalmente rica, conocida por sus calles empedradas, plazas y arquitectura colonial.  

La cocina de la Casa Azul. (Imagen: Museo Frida Kahlo)   

La casa es un claro ejemplo del estilo colonial mexicano, construida con adobe y techos de teja,  de colores vibrantes,  un patio central y un jardín lleno de vida y flora nativa, esta proporcionó un entorno sereno y estimulante para la joven Frida.

Fachada interior de la Casa Azul. (Imagen: Museo Frida Kahlo)

Después de casarse con el muralista Diego Rivera en 1929, el matrimonio vivió en varios lugares, sin embargo, siempre terminaban regresando a La Casa Azul. Gracias al trabajo de Frida y la magnética aura e influencia que la pareja de artistas poseía, es que la Casa Azul se termina convirtiendo en un punto de encuentro para la élite cultural e intelectual de la época. Frida y Diego se dedicaron a organizaban reuniones con artistas, escritores y figuras políticas, en una constante búsqueda por fomentar intercambios creativos e intelectualmente estimulantes. Entre los visitantes frecuentes estaban León Trotsky, André Breton y Tina Modotti, quienes contribuyeron al dinamismo y a la atmósfera cosmopolita de la casa.

Estudio de Frida Kahlo en la Casa Azul. (Imagen: Museo Frida Kahlo)

En 1939, tras un periodo de separación con Rivera, Frida se establece de forma más permanente en la casa de su infancia y juventud, aprovechando de convertir este espacio en su santuario, especialmente tras el grave accidente que sufrió en 1925, que afectó su salud de por vida y profundizó su enfoque en la pintura. Durante este periodo Frida se encargó de transformar varias habitaciones en estudios donde creó muchas de sus obras más importantes. Gracias a la característica distribución del estilo de las casas coloniales, donde las habitaciones envuelven un gran patio central, es que la luz natural inundaba estos espacios creativos y cada espacio obtenía su propia vista a un jardín lleno de plantas nativas y artefactos precolombinos que proporcionaban una atmósfera de inspiración constante. Incluso durante los períodos en que estaba postrada en cama, Frida continuó pintando, usando un espejo colocado sobre su cama para crear sus famosos autorretratos.

El jardín central de La Casa Azul es un exuberante espacio verde, lleno de cactus, flores y plantas tropicales, que Frida y Diego cuidaban con esmero, que también conformaba el corazón de la vida familiar y espacio diario de reuniones, transformando esta centralidad espacial en una social. Por otro lado, este jardín no solo embellecía la casa, sino que también era una fuente constante de inspiración para Frida. 

Frida Kahlo en el jardín de la Casa Azul. (Imagen: fotografía: Gisèle Freund. 1950)

Diego contribuyó al diseño del jardín, añadiendo elementos decorativos prehispánicos que reflejaban el interés compartido de la pareja por la cultura indígena mexicana.

 

 

 

Pirámide con piezas prehispánicas en la Casa Azul. (Imagen: Museo Frida Kahlo)

La casa se encuentra adornada con arte popular mexicano, incluyendo cerámica, textiles y artesanías que Frida y Diego coleccionaban durante sus viajes. Estos elementos reflejan el profundo orgullo que Frida sentía por su cultura y herencia mexicana.

Los colores vibrantes, típicos de México, los podemos encontrar en los  adornos y en los objetos personales de la pintora, como sus vestidos y joyería, que  hoy en día podemos encontrar en exhibición  dentro del museo que conforma esta misma casa, permitiéndonos observar un lado más cotidiano e íntimo de la vida de esta renombrada artista.

Alexandra Lande – stock.adobe.com

Por otro lado, las habitaciones de Frida, especialmente su dormitorio, fueron espacios reorganizados especialmente para el descanso y su recuperación. En su habitación personal se encuentra su cama, equipada con un espejo en el dosel, elementos necesarios para Frida durante sus periodos de convalecencia, permitiéndole seguir creando y expresándose a través del arte a pesar de las limitaciones físicas que sufría a consecuencia de su accidente. Además de estas adaptaciones, estos espacios estaban llenos de recuerdos familiares, fotografías y objetos personales que proporcionaban consuelo y motivación a Frida durante sus momentos más difíciles.

Cama con espejo superior. (Imagen: Museo Frida Kahlo)

Como menciona, Museo Frida Kahlo, el matrimonio siempre pensó en dejar la Casa Azul como un espacio cultural y de disfrute para los mexicanos, es así como en 1958, cuatro años después de la muerte de Frida, La Casa Azul finalmente  se convirtió en museo, preservando su legado y permitiendo al público conocer de cerca la vida y obra de una de las artistas más influyentes del siglo XX. En la actualidad el museo alberga una colección de pinturas, objetos personales, fotografías y documentos que ofrecen una visión íntima y cercana de la vida de Frida Kahlo y su esposo, atrayendo a miles de visitantes de todo el mundo cada año.

 

 

 

Foto: Casa Azul de Frida Kahlo, ciudad de México

La Casa Azul es un símbolo de la cultura y el arte mexicano que evidencia la influencia de Frida en el arte contemporáneo y su papel como icono feminista, logrando que este lugar sea una atracción internacional y una fuente de inspiración para artistas y admiradores. Cada año, miles de visitantes de todo el mundo acuden a La Casa Azul para rendir homenaje a Frida Kahlo y explorar el lugar donde vivió y creó sus obras maestras, admirando una casa que termina convirtiéndose en algo mucho más grande que una residencia; un centro de creación artística, un refugio de salud y recuperación, y un concurrido punto de encuentro cultural. Su transformación en museo ha permitido que su legado perdure, ofreciendo una ventana a la vida de una de las artistas más influyentes de México y el mundo y un símbolo de la identidad y herencia mexicana.

 

 

Diego y Frida en la Casa Azul de Coyoacán. (Imagen: fotografía: Guillermo Zamora. 1952)

Te recomendamos.

 

Comentarios cerrados.